Tierra firme.-- Madrid : Sección Hispanoamericana del Centro de Estudios Históricos, 1935-1937.—
[MIS-112].
Impulsada por Américo Castro y dirigida por Enrique Díez-Canedo en sus comienzos, la revista Tierra Firme fue el órgano de difusión de la actividad científica de la Sección Hispanoamericana del Centro de Estudios Históricos. Su fin era promover en España la cultura americana, así como dar a conocer en América el pensamiento español y la actividad cultural y científica española de aquellos años. Comenzó su andadura en enero de 1935 con una periodicidad trimestral. Su director, Enrique Díaz-Canedo, poeta, traductor y crítico de teatro, había sido unos meses antes de su comienzo ministro en Uruguay. El redactor jefe del primer número, José Fernández Montesinos, era discípulo de Américo Castro y secretario de redacción de otra publicación del CEH, de la Revista de Filología Española.
En el segundo número ya hubo cambios, director y secretario del primer número (Enrique Díaz-Canedo y J. Francisco Cirre) fueron sustituidos por un Consejo Directivo y por el antiguo redactor Manuel Ballesteros Gaibrois, hijo del catedrático de Historia de América en la Facultad de Filosofía y Letras de la Central Antonio Ballesteros, que era bibliotecario de dicho centro y había disfrutado de pensiones de la Junta de Ampliación de Estudios en Arqueología y Etnografía en Berlín y París. En el Consejo también figuraba Américo Castro, impulsor de la propia revista Tierra firme cuando solo era un proyecto de la JAE y de la Junta de Relaciones Culturales del Ministerio de Estado. El resto de los miembros eran de origen americano: Genaro Estrada y Alfonso Reyes, de México; el director de la Academia Cubana de la Historia, Fernando Ortíz, así como el argentino Ricardo Rojas. El redactor jefe fue el archivero Ramón Iglesia Parga quien había sido propuesto para la Secretaría del CEH como sucesor de Rafael Martínez en 1932. Como redactores figuraban el historiador y diplomático de El Salvador Rodolfo Barón Castro, el profesor de instituto especialista en cartografía Juan Dantín Cereceda y su colaborador Vicente Loriente Cancio, el bibliógrafo y archivero extremeño Antonio R. Rodríguez Moñino, el demógrafo Ángel Rosenblat y el discípulo mexicano de Altamira, Silvio A. Zavala.
Con el estallido de la Guerra Civil los planes de edición de la revista se vieron alterados y los cuatro números de 1937 no vieron la luz.
La revista fue más que un órgano de investigación, ya que sirvió para difundir el interés de la República hacia los países latinoamericanos. Tuvo una tirada de 1000 ejemplares
Bibliografía:
Vélez, Palmira. La historiografía americanista en España : 1755-1936. [Madrid ; Frankfurt am Main] : Iberoamericana ; Vervuert, [D.L. 2008].